
Ellos, nos dicen que andamos perdidos en los tiempos que vivimos, y que los hombres de antes no se ponían zarcillos, que los piropos en la calle dicen que también se han perdido y que lo viejo ya no vale. Te aconsejan sobre tus hijos, que en el pueblo se siembra un arbolito, y aunque se riegue el barbecho, hay que ponerle un palito que crezca firme y derecho y que un 'chiquillo' es lo mismo.
Él fue tus pies y tus manos cuando empezaste en esta vida, y te cogía en sus brazos porque eras pequeño y no veías, con él tus primeros pasos cuando solo te caías y tu primer cuento blanco.
A ti que sabes que ha respetado a tu madre, te demostró en esta vida que aparte de ser buen padre, con su alma la quería ¡Que no le roce ni el aire!
A ese del pelo blanco le debes lo que luchabas, él se quitó de sus labios lo que a ti se te antojaba y se reventó los brazos para que el pan no te faltara por eso lo quieres tanto.
Ese hombre te enseñó a ti, que la palabra de un hombre es lo primero, a decir las cosas claras, a ser sencillo y sincero teniendo solo una cara.
Esa anciana que tienes al lado es tu presente y tu pasado, te cortaba a ti el flequillo y con el sudor de su frente te hacía en el aire un castillo. A tu lado estuvo siempre siendo tu madre y tu amiga, y sobretodo, el talismán de tu suerte.
Hombre que caminas solo por la calle, en lo bueno y en lo malo él sigue estando contigo, a veces agárrate al palo cuando te veas perdido, ¡cómo han pasado los años!
Apostó su vida entera cuando no apostaba nadie y con tu nombre clavó una bandera, ese que va por la calle con ochenta primaveras.

