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lunes, 10 de octubre de 2011

El gorrión


Me encontré una gorriona y se enamoró de mi, yo de oro le hice una jaula y se quería salir. Como el que coge un tesoro y lo guarda, yo la guardé para mi. Por las cosas de la vida, me dio por pegarle un día, cogió la puerta y se fue, qué daño yo no le haría que nunca quiso volver.

Yo tenia que haberme muerto con la mano levantada. Que una mujer es mi madre y la tengo en un altar, si llego a ver que le pega padre, no lo podía perdonar.
Abre la jaula y ya sabes, si ella es mujer que vale, solita ha de volver que una mujer no es de nadie si ella no lo quiere ser.

Una maceta florida yo puse en un pedestal, con el tiempo llegó la sequía y la dejé de regar. A la fuerza la quise florida y se acabó de secar. Mi condición miserable me hizo ver cada tarde que por yo traerle el pan; lo mio era la calle y lo suyo el delantal.

Amiga, suéltate el pelo que no te pegue otra vez. Rompe ya la sentencia del miedo que si naciste mujer mientras tengas los pies en el suelo eres lo mismo que él. Por las cosas de la vida, la jaula sigue vacia y hoy tengo que comprender que yo sólo la quería porque era una mujer.

Que un hombre tiene que ser buen compañero y marido y vestirse por los pies, ¿De qué estará hecho un tío que le pega a una mujer?

jueves, 1 de septiembre de 2011

Dolor y sufrimiento


Aun no ha anochecido, la calle esta desierta, imagino que debe de ser el calor. Agobia muchísimo, es completamente insoportable, preferiría arrancarme la piel a tiras. Por eso yo prefiero el invierno, sí señor, tapadita en la cama con una mantita, viendo la tele y escuchando llover, me llamareis sosa o poco divertida pero para mi eso es un planazo de domingo.

Hoy por ejemplo, tampoco ha sido un día ejemplar. Hoy, me han hecho daño, sentimentalmente y físicamente. Y precisamente, quiero hablar de eso, del dolor.

El dolor emocional es algo común que muchas personas experimentan en cierto momento de su vida, es algo normal, todo el mundo ha pasado por un desengaño amoroso, por un fracaso profesional, un divorcio, la viudez o la pérdida de un ser querido llegan sorpresivamente y nos toma desprevenidos. Precisamente creo que nos duele más porque no nos avisan de lo que va a suceder, no nos da tiempo a asimilar lo que sucederá y a veces sientes que podías haber evitado alguna mala situación para no acabar así.

Sufrí un accidente domestico hace unos días y la consecuencia de ello tengo 2 dedos del pie rotos. Llevo ya mas de 15 días así y me comentan que no es normal que me duela tantísimo teniendo el pie inmovilizado como lo tengo. Bien, os puedo asegurar que cada vez que me pongo en pie veo pajaritos de todas clases. Pero no es eso lo que me ha dolido de verdad hoy.

Tengo a una persona cercana, que no se cree que yo tenga ese dolor tan punzante. Es una persona muy cercana a mi y precisamente por eso me ha dolido más. Se piensa sin más que me estoy haciendo la enferma por tal de no dar un palo al agua. Bien.

Estos dolores suelen costar más de superar incluso que un dolor físico por medio de la negación y de los mecanismos de defensa que desarrollamos en esos momentos difíciles nos conducen a un auto engaño de que nada grave esta sucediendo en nuestra vida. Y es cierto, he estado días haciendo de todo en casa como si nada me pasara, provocando inconscientemente que hoy, me doliera muchísimo más.

Otras personas sin embargo, les gusta que la gente sienta compasión de ellas y por eso adoptan el rol de víctima frente a sus amistades y sus familiares, pues les gusta que los demás les tenga lástima. Estas personas adictas al dolor sentimental muchas veces chantajean a otros presentando comportamientos que inspiran compasión a los que los rodean.
Yo pienso que todo ese sufrimiento que tienes, sea por el motivo que sea, afecta a nuestros seres queridos que sufren con nosotros y los cuales se sienten devastados al saber que nosotros estamos sufriendo y no nos queda otra que aceptar que pese a quien pese, ellos no pueden hacer nada para aliviar nuestro dolor, solo el tiempo y nosotros mismos podemos hacer algo para evitarlo.

Y bueno, resumiendo el final de mi historia de hoy, he acabado en el hospital esta mañana porque a dicha persona que no cree en mi, no se le ha ocurrido otra cosa que presionar, apretar mis pequeños deditos para decir ''Ves como no le duele''. Podréis imaginar el dolor que he sentido cuando me han apretado ambos dedos rotos, pero insisto el dolor físico no es nada comparado con el dolor sentimental que te puedan causar las personas de tu alrededor, como por ejemplo, no creer en ti.

martes, 23 de agosto de 2011

Enfados y dias tristes

Me temo que hoy precisamente, no ha sido mi día. Los vecinos están de obras y llevan todo el santo día haciendo ruidos, pegando golpes y sobretodo, llevándome unos sustos de escándalo y para colmo he recibido una mala noticia sobre un pariente cercano. Me consuela algo, no soy la única que no ha tenido un buen día así que puedo compartir mis penas.

Los que te rodean pueden entender o no por qué actúas de una manera determinada y bien es cierto lo que dicen, que cuando quieres a alguien y ves que se equivoca te toca decidir por ti mismo, sin contar con él. Aunque si alguno respeta tus decisiones y se mantiene a tu lado, entonces sabrás que ahí tienes un amigo.
Lo bueno de los amigos es que cualquier edad es buena para tenerlos, además os digo una cosa, no importa la edad que ellos tengan. Unas veces podemos ver donde están y otras no. Unas veces sientes que te pueden perdonar y otras, sientes que el perdón es imposible.
Pero quizás a los 20, la amistad se vive de forma distinta. A esta edad estar peleado con un amigo es una de las peores cosas que te pueden pasar. Y es que los amigos de los 20, son los que llegaran a ser viejos amigos.